Una de las formas de financiación a la que más recurren las personas, son los préstamos personales, ya que tienen la característica de solventar los gastos derivados del pago de deudas, compra de artículos de primera necesidad, así como la adquisición de un coche o los gastos de un viaje. A diferencia de lo que sucede con otro de tipo de productos financieros, los créditos y préstamos personales son ofrecidos por las entidades bancarias en condiciones ventajosas y en ocasiones sin tantos tramites y requisitos para su concesión. Se le conoce como créditos y préstamos personales, porque su concesión no depende de que se tenga que poner como garantía algún bien en particular, como podría ser el caso de una hipoteca, por lo que en realidad lo que se toma como garantía son los bienes actuales y futuros de la persona. Esto significa que en caso de que el cliente se encuentre en situación de impago, la entidad podrá proceder con el embargo de la nómina y no solo eso, también la vivienda. Los prestamos personales generalmente son destinados para la adquisición de bienes y servicios, como pudieran ser, la compra de un ordenador, un viaje de estudios, o la adquisición de un coche. Importe de la financiación es más bien bajo, mientras que para poder acceder a este préstamo, lo único que se necesita es comprobar la solvencia económica, sin que esto signifique que el cliente ponga de garantía algún bien en particular. Esto permite que los trámites de los préstamos personales se lleven a cabo más rápidamente, en comparación con los créditos hipotecarios, en cuyo caso, también se diferencian en que estos últimos, tienden a tener un tipo de interés mucho más elevado. Es importante que antes de contratar un préstamo o crédito personal, se tomen en consideración ciertas medidas. Primero que nada, realizar un análisis comparativo de todos los productos que ofrecen las diferentes entidades crediticias en el mercado, recurrir de ser posible a un comparador de créditos para conocer los requisitos y las condiciones. También es importante estar consciente de la situación actual y ser capaz de identificar escenarios futuros en los que no sea posible solventar la deuda de este tipo de préstamos, y en base a esto tomar la decisión. Por último, y aunque obvio, revisar con calma el contrato para corroborar que todas las cláusulas y condiciones establecidas vayan acorde con lo solicitado y no ser víctima de cargos extras abusivos.

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